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Claves para conducir de noche con seguridad.

Claves para conducir de noche con seguridad.
Martes, 20 de agosto de 2019

El sueño es un factor de riesgo importante y una de las principales causas por las que la siniestralidad es mayor en los viajes nocturnos pese a que la densidad del tráfico es menor en esas horas. Te damos unos consejos para evitar que aparezca, en lo posible, y mejorar tu seguridad.

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Aunque hay personas más nocturnas que otras, lo natural es que nuestras horas de sueño sean durante la noche, de modo que, si tenemos que hacer algún tipo de actividad en esa franja del día, sea más probable que aparezca este problema.

Hay dos cosas importantes que debemos saber sobre el sueño para entender cómo nos afecta y el riesgo que asumimos al intentar luchar contra él cuando viajamos:

El sueño es una necesidad de nuestro organismo, igual que beber, comer o ir al baño

Una vez que aparecen los primeros síntomas, sólo hay una solución: dormir

Este último hecho debemos tenerlo meridianamente claro y presente. En cuanto nuestro cerebro empieza a emitir señales de alerta de que tiene que desconectarse, lo va a hacer; es un mecanismo natural del organismo que, una vez se ha desencadenado, sólo tiene un desenlace y es que nos ponemos en standby. No podemos luchar contra nuestro organismo.

Ni bebidas energéticas, ni bajar la ventanilla… la única forma de hacer que el sueño desaparezca es dándole descanso al cerebro, y eso sólo se consigue echando una cabezadita. Es exactamente igual que el ordenador cuando le damos a la tecla de apagado. Una vez iniciadas las “rutinas de desconexión”, se va a apagar sí o sí… salvo que tenga Windows 98, que puede incluso lanzar el ataque de Skynet.

Lo que sí puedes hacer es retrasar lo máximo posible la aparición de los síntomas del sueño y, sobre todo, aprender a identificar cuándo debes parar lo antes posible a descansar. Te damos estos consejos para que sepas cómo.

El sueño aparece cuando el cerebro decide que su jornada de trabajo ha terminado y, como a nosotros cuando nos piden hacer horas extra, hay que darle una serie de incentivos para que trabaje fuera de horarios. El primero de ellos es obvio: descansar antes del viaje.

También debemos evitar aquellas cosas que nos produzcan sopor. En general, todos sabemos qué cosas nos producen más modorra, pero hay cosas que a prácticamente todo el mundo lo afectan mucho: el calor, la digestión y la sed.

Para evitar que aparezca el sueño deberemos seguir estas premisas:

Descansa justo antes del viaje. Es especialmente importante que descansemos la vista. Evita ver la televisión o el móvil, leer… Lo ideal es estar en una habitación a oscuras y más o menos en silencio para darles descanso a los ojos, que son los que más van a trabajar en el viaje por la noche.

Cena ligero: las digestiones pesadas hacen que nos entre el sueño rápidamente.

Buena luz: revisa el alumbrado del coche y llévalo bien afinado (aquí tienes unos consejos sobre cómo mejorar la luz del coche). Una buena iluminación reduce la fatiga al conducir por la noche.

No fumes ni dejes que lo hagan: el humo del cigarrillo y el fumar en sí hace que nos entre antes la modorra. Además, aunque no esté prohibido explícitamente, pueden multarnos por fumar conduciendo al ser considerado una distracción al volante.

Lleva bebida fresca (obviamente, sin alcohol) en el coche y bebe un poco con frecuencia para mantenerte hidratado y sentir frescor en la boca.

Baja la temperatura del habitáculo. Selecciona una temperatura más bien baja en el climatizador, por debajo de los 20ºC. El calor también nos adormece.

Lleva ropa fresca y evita llevar jerseys o chaquetas que nos dan una sensación de ir arropados y nos predisponen a dormirnos.

Elige bien la música. Cuanto menos estresemos al cerebro, menos protestará. No conviene llevar música muy cañera, pero tampoco es plan de poner a Nat King Cole cantando “éstas son las mañaniiiitas, que cantaba el rey David…”; tú conoces tus gustos y lo que te anima un poco, pero que tampoco te haga bailar en el coche o ponerte a hacer un riff en tu guitarra imaginaria.

Si viajas con alguien, es mejor que tu copiloto duerma mientras tú estás fresco. Muchas veces pensamos que, si hablamos con el conductor, lo mantenemos despierto y lo que sucede es que luego nos da el sueño a los dos a la vez. Es mejor que, mientras el que conduce se siente fresco, el acompañante descanse, así podremos despertarlo cuando nos sintamos algo fatigados, para poder turnarnos al volante.

 

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